Aliméntate

Alimentarse es una función vital para los seres humanos. Algunos, lo consideran simplemente eso, una necesidad vital. Para otros, constituye todo un arte y ritual. Sin embargo, sea cual sea tu relación con la comida, todos podemos ser más inteligentes a la hora de comerla, servirla, comprarla e incluso almacenarla.

Ojalá todas estas herramientas te sirvan para reducir tu huella alimentaria.

Ya sabes, aliméntate... pero hazlo con cabeza.

Sigue estos diez consejos rápidos y reducirás tu huella alimentaria... ¡y tu gasto! (Por NRDC y WRAP UK)

1.Haz tu compra inteligente. Planifica tus comidas y usa listas de la compra, esto evitará compras compulsivas. No caigas en la trampa publicitaria de adquirir más de lo que necesitas. 

2.Consume fruta "fea". Gran cantidad de frutas y verduras son desechadas por su forma, tamaño o color. Comprando estas frutas en cualquier punto de venta consumes productos que de otra forma serían desperdiciados. 

3.Consumo vs. caducidad. El habitual "Consumir antes de" de los alimentos es una fecha proporcionada por la empresa que indica el momento de mayor calidad del alimento. Así, la mayor parte de los productos pueden consumirse después de ese día. La única fecha realmente importante es la de "Caduca en", cómetelo a tiempo o compruebe si puede congelarse.

4.Aprovéchalo todo, deja tu frigorífico vacío. Páginas web como la de WRAP, www.lovefoodhatewaste.com te ayudarán a ser creativo y a cocinar recetas usando aquellos alimentos de tu despensa que caduquen pronto. 

5.No te congeles y ¡usa tu congelador! Los alimentos que se congelan duran más. Congela productos frescos y restos antes de que se estropeen. También puedes hacer esto con la comida sobrante de restaurantes. 

6.Elige medias raciones a mitad de precio en restaurantes y bares. 

7.Reutiliza tus restos y úsalos como abono. 

8.Usa el sistema FIFO (First In First Out). Es decir, consume primero lo que compraste antes y después lo que llegó más tarde a tu despensa. Guarda tus últimas compras al final de la estantería y las más antiguas delante para acordarte de consumirlas pronto. 

9.RR - Ricos restos. Los restos del pollo asado de esta noche puede ser parte del bocadillo de mañana. El pan de ayer pueden ser los costrones de hoy. ¡Sé creativo! Pide en tu restaurante que te empaqueten la comida para llevar y congela lo que no vayas a consumir inmediatamente. ¡No seas vergonzoso y pide tus restos para llevar!

10.¡Dona lo que no vayas a aprovechar! Refugios, bancos de alimentos y otras instituciones estarán encantados de recibir alimentos no perecederos. Existen programas nacionales y locales que se ofrecen a recoger los alimentos e incluso a prestar a contenedores donde almacenarlos.

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