Consejos para ahorrar comida... y dinero

Pequeñas acciones de consumidores y productores pueden disminuir los 1,3 billones de toneladas de alimentos que se pierden o desechan cada año y ayudar así a la puesta en marcha de un futuro más sostenible y de acuerdo con la campaña contra de los desechos creada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), FAO y otros socios. 

Algunas personas creen que el desperdicio de alimentos no tiene nada de malo. Piensan que los residuos orgánicos acabarán convirtiéndose en abono para la tierra... pero no es así. Para que un producto orgánico se convierta en abono es necesario luz y aire. Algo de lo que carece cualquier vertedero.

En su lugar, esos alimentos en descomposición producen gases como el metano que afectan al calentamiento global. Se estima que tiramos un tercio de la comida que compramos cada semana. Comprando sin control o almacenando comida fresca que después tiramos generamos gran cantidad de desperdicios. 

Sigue estos diez consejos rápidos y reducirás tu huella alimentaria... ¡y tu gasto! (Por NRDC y WRAP UK)

1.Haz tu compra inteligente. Planifica tus comidas y usa listas de la compra, esto evitará las compras compulsivas. No caigas en la trampa publicitaria de adquirir más cosas de las que necesitas.

2.Consume fruta "fea". Gran cantidad de frutas y vegetales son desperdiciados por su forma, tamaño o color. Comprando estas frutas en cualquier punto de venta consumes fruta que, de otra forma, sería desechada. 

3.Consumo vs caducidad. El habitual "Consumir antes de" de los alimentos es una fecha proporcionada por la empresa que indica el momento de mayor calidad del producto. Así, la mayor parte de esos alimentos pueden consumirse después de ese día. La única fecha importante es la de "Caduca en", cómetelo a tiempo o comprueba si puede congelarse.

4.Aprovéchalo todo. Deja tu frigorífico vacío. Páginas web como la de WRAP, www.lovefoodhatewaste.com pueden ayudarte a ser creativo y cocinar recetas usando aquellos alimentos que caduquen pronto.

5.¡No te congeles y usa tu congelador! Los alimentos que se congelan duran más. Congela productos frescos y restos antes de que se estropeen. También puedes hacer esto con la comida sobrante de restaurantes.

6.Elige medias raciones a mitad de precio en restaurantes y otros establecimientos. 

7.Aprovecha los restos y úsalos como abono. 

8.Usa el sistema FIFO (First In First Out). Es decir, consume primero lo que que llegó antes y después lo que llegó más tarde a tu despensa. Guarda tus últimas compras al final y las más antiguas delante para acordarte de consumirlas pronto.

9.¡Ricos restos! Los restos del pollo asado de esta noche puede ser parte del bocadillo de mañana. El pan de ayer pueden ser los costrones de hoy. ¡Sé creativo! Pide en tu restaurante que te empaqueten la comida para llevar y congela lo que no vayas a consumir inmediatamente. ¡No seas vergonzoso y pide tus restos para llevar!

10.¡Dona lo que no vayas a aprovechar! Refugios, bancos de alimentos y otras instituciones estarán encantados de recibir alimentos no perecederos. Existen programas nacionales y locales que se ofrecen a recoger los alimentos e incluso a prestar a contenedores donde almacenarlos. 

 

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