Cómo librar tu propia batalla contra los desechos alimenticios

Por Lisa Aberle

A pesar de que la excusa no es que sea caro, sigue siendo un obstáculo para comer sano. Al menos, es el pretexto habitual que escucho cuando se habla de comer bien. Y quería saber si era posible comer más frutas y verduras sin gastar más dinero en la compra. 

Lo tenía claro, esto no sería otro propósito falllido para el Año Nuevo así que dos días después fui a la tienda y llené mi carrito de verduras. ¿Sólo vas a comprar vegetales?, me dijo la amable cajera.

"Sí", expliqué diciéndole que me había propuesto comer más frutas y verduras. 

"Ya me contarás si te ha funcionado", me dijo riéndose.

Yo me reí también hasta que vi la cuenta... ¡A lo mejor no podía permitirme comer así! Pero pagué la c y he estado comiendo más ( y pagando) más frutas y verduras que nunca. 

¿Qué es lo que realmente importa?

El objetivo está claro: comer frutas y verduras de la forma más barata posible. Eso es. No me preocupaba comer orgánico, local o de temporada. Sí mis alimentos eran orgánicos, genial. Si no, bueno, el objetivo era comer más frutas y verduras. Tuve dudas respecto a este teoría cuando fui a un seminario de alimentos locales, pero en ese momento me dije que por el momento, sólo podía centrarme en una meta. Convertirme en una amante de los productos locales podía esperar.  

Acabando con los desechos alimenticios

Antes de preocuparme por lo que gastaba, necesitaba controlar mis desechos. Es rídiculo, ¿para qué iba a intentar ahorrar dinero en la compra si luego desperdiciaba tanta comida? El caso es que por muy ridículo que sonara, no estaba sola. En 2010, las cocinas norteamericanas produjeron 34 millones de toneladas de desechos alimenticios. Obviamente, necesitamos ayuda. Quizá me sienta un poco mejor porque utilizo para compostaje aquellos alimentos que se estropean antes de comerlos. Así que mi comida no va directa al vertedero, pero si compro alimentos únicamente para tirar al cubo del compost tengo un compostaje demasiado caro... Entonces, ¿qué hago?

1. No compres comida que no vayas a comer. Me encantan las ensaladas sobre todo las de canónigos (¡las más caras!). Pero normalmente no comemos más de una ensalada en una comida. El resto se desperdicia. La lechuga romaine dura más. Las espinacas son las más versátiles. Tengo recetas de sopas de espinacas, también se pueden comer salteadas o directamente en una ensalada. Las uvas son de los alimentos que más desecho. Me gustan pero no las comemos lo suficientemente rápido. Así que hay dos opciones, o busco la manera de consumirlas a tiempo o es mejor no comprarlas. 

2. Compra el paquete del tamaño que vas a consumir. Estoy convencida de que los supermercados empaquetan la comida para familias enteras y no para dos personas. Por eso, estoy empezando a comprar paquetes más pequeños, algo que debería haber hecho hace mucho tiempo, pero más vale tarde que nunca. 

3. Comparte lo que no puedas consumir. Si no puedes comprar un paquete más pequeño compártelo con alguien. Por ejemplo, a mí me encanta el cilantro pero nunca puedo usarlos todos antes de que se pongan amarillos. Debería compartirlo con otros. 

4. Utiliza todas las partes del alimento. Hace unas semanas me topé con un artículo sobre una cocinera que usa todas las partes de los alimentos, incluso partes que yo dedicaba al compostaje directamente. Por supuesto, ahora no encuentro el artículo pero recuerdo algunas de sus ideas. Cocinaba caldo de verduras con cosas que normalmente yo desperdicio. La piel de las cebollas, la parte de arriba del apio y otras cáscaras tienen nutrientes así que pueden utilizarse para caldo. Mi madre siempre separaba los tallos por eso yo también lo hacía hasta que descubrí que se pueden comer. He oído que quitando la peladura son más suaves. Si te gusta su sabor puedes añadirlos a tus ensaladas. 

5. Consume toda tu comida. Contra todo pronóstico, mi marido me regaló para San Valentín una licuadora - se gastó más de 130 dólares en ella. Creerme, ningún otro regalo tiene escrito las palabras "te quiero" como esa licuadora que me ayuda a desechar menos y comer más frutas y verduras. ( Lo digo en serio, la miro y sonrío). Por supuesto, una licuadora no disminuye mi gasto en desechos pero voy a usarla todo lo posible para ello.

Por ejemplo, para hacer smoothies.  Es fácil encontrar recetas de un smoothie verde. He estado preparando smoothies de espinacas y frutas durante mucho tiempo, pero tengo una nueva fórmula que me encanta. ¿Esas uvas que no siempre nos comemos? A la licuadora. ¿Sobras de boniato? A la licuadora. ¿Te quedan unos trozos de de brócoli? Adivina a dónde van. Y sinceramente todo esto ha supuesto una gran diferencia en mi producción de desechos. 

Tu licuadora no tiene que ser cara para que esto funcione. Si todavía no has probado los smoothies verdes, prueba con alguno que lleve frutas (por ejemplo de frutos del bosque congelados y plátano están buenísimos), algún líquido (zumo de naranja, agua, yogurt), hielo (si no has añadido ninguna fruta helada) y espinaca fresca. Cuando ganes confianza añádele brócoli, pimientos amarillos y zanahorias junto a la fruta. 

Esta manera de unir frutas y verduras hace que pensemos en nuevos modos de usar la comida. ¿Sopas? ¿Salsa para pasta? Además, la comida machacada puede usarse para untar en pan. Tal y como Kristin mencionó en uno de sus últimos artículos usa la pulpa del zumo para hacer panecillos.

Los desechos alimenticios desechan recursos, pero también me hacen sentir culpable. Tengo comida suficiente y la desperdicio. Mientras otros ni siquiera tienen qué comer. 

Para más información visita: www.getrichslowly.org

Anyway, you don’t have to look far to find green smoothie recipes. I’ve been using spinach and fruit in my smoothies for a few years, but this new high-powered smoothie helps me kick it up a notch. Those grapes that we don’t always eat? Throw them in the blender. Have a couple of broccoli florets? Blender. Leftover cooked sweet potato? You know where it belongs. It’s made a huge difference in decreasing our produce food waste.

And your blender doesn’t have to be expensive to make this work. If you haven’t tried green smoothies yet, start out with some fruit (frozen berries and a banana are great), a liquid (orange juice, water, yogurt), ice (if you don’t use frozen fruit) and a handful of fresh spinach. When you get brave, add in broccoli, yellow peppers, and carrots along with your fruit.

Disguising vegetables and fruits this way made we think of other ways to use up food. Soups? Spaghetti sauce? Often pureed food can be used in quick breads or muffins. As Kristin mentioned in a recent article, she uses juicer pulp to make scones.

Food waste wastes resources, but it also makes me feel guilty. I have enough food and I waste it. Others don’t even have enough food.

For more information visit: getrichslowly.org

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